Doula limites a la familia

CÓMO PONER LÍMITES CON UN RECIÉN NACIDO

A menudo, se nos hace difícil establecer unos límites con las personas de nuestro entorno, ya sea por miedo a hacerles daño o por lo que puedan pensar de nosotras.

Sin embargo, es uno de los temas que más nos preocupa al ser madres y uno de los principales motivos por los que luego nos sentimos mal con nosotras mismas.

Desde el embarazo

Establecer límites con un bebé en casa puede ser más complicado que si lo hacemos antes de su llegada. Lo ideal será poner unos límites claros desde el embarazo y, así, evitar posibles malos entendidos y situaciones desagradables.

Hay madres que, cuando dan a luz, quieren recibir visitas y estar acompañadas de sus familiares pero, la mayoría, desean lo contrario y no lo expresan por miedo a hacer daño a familiares y amigos. Y una cosa no es mejor que la otra, ni mucho menos. Lo mejor es lo que la madre desee y su decisión debe ser respetada.

Cómo poner límites sin ofender

Nadie tiene por qué sentirse ofendido cuando lo que estás haciendo es abrirte y expresar lo que deseas con otra persona.

Sé empática con el otro y escúchalo aunque no opines igual. Empatiza con su opinión aunque luego finalices con tu límite bien claro. Un ejemplo de esto sería: “Entiendo que quieras venir al hospital a conocer al bebé, todos deseamos conocerlo, pero yo estaré cansada y tanto el bebé como yo necesitaremos descansar y conocernos el uno al otro”

Esto hará que la otra persona también empatice contigo y escuche tu opinión con mayor probabilidad de que la entienda.

La gran mayoría de las veces, piensan en su necesidad sin pensar en la necesidad de la madre y del bebé. Y no me refiero a que sean egoístas pensando sólo en ellos, sino que no caen o no se dan cuenta de lo que realmente puede necesitar un recién nacido y su mamá.

Sólo piensan en las ganas que tienen de ir a casa del bebé para conocerlo y cargarlo sin darse cuenta que lo que necesita un recién nacido es alimento y el  lugar donde ha estado creciendo durante nueve meses, o sea a su mamá.

Por este motivo, sé tú quien piense en el bienestar del bebé (y tuyo) a la hora de establecer esos límites a la familia. Escúchate para saber qué es lo que realmente deseas y exprésalo.

Es importante aprender a decir “NO” para no renunciar a nuestros deseos ni fallarnos a nosotras mismas. Cuando no somos capaces de decir “NO”  por miedo o culpa, estos sentimientos se quedan dentro de nosotras reduciendo nuestra autoestima.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *