San valentin

SAN VALENTIN

Con motivo de que este fin de semana es San Valentín, hoy quiero escribir sobre el amor.

A muchas personas les encanta este día y lo celebran en pareja, dando y recibiendo regalos. Otros, en cambio, lo detestan. Ven negocio en este día o no tienen con quién celebrar este día pero, déjame decirte que, hay muchos tipos de amor. De hecho, no hay amor más puro que aquel que sentimos por nuestros hijos (y viceversa).

Amor de madre

Las madres somos capaces de querer de la forma más incondicional desde el embarazo, sin aún haber visto su cara.

Tenemos un amor incondicional hacia nuestros hijos sin importar las circunstancias que se vivan. Nuestros hijos no tienen que ganarse nuestro amor, simplemente lo tienen desde que nacen y lo tendrán para siempre, sin importar lo que pase. Esto hace que tengan mayor autoestima y sean capaces de aceptarse tal y como son, y no por lo que hagan o dejen de hacer

Amor de hijo

Desde el momento en el que nace un niño, lo único que necesitará es a su mamá (sí, también tendrá que estar con el papá, pero no es una necesidad como la que tiene con la mamá).

Lo único que ha conocido ha sido a su madre. Ella ha sido su hogar durante 9 meses y ella será el alimento, amor, calor y sostén durante años.

Cuando tenemos un bebé, nosotras como madres, muchas veces pensamos que no hemos hecho nada durante todo el día por estar con nuestro bebé en el pecho, cargado o jugando, y vemos que se nos ha ido el día sin hacer nada, ya sea porque no nos ha dado tiempo a hacer la comida, ni a poner una lavadora ni siquiera nos ha dado tiempo a peinarnos. Pero, sin duda, para nuestro bebé hemos hecho TODO.

Lo has alimentado, lo has atendido y le has ofrecido amor constante. ¿Qué más se puede pedir? ¡Lo has hecho todo! Y él/ella te lo demuestra, cada día, con cada sonrisa que te dedica al mirarte, o cada vez que llora cuando no lo cargas o cuando no te ve. Porque ellos también nos quieren de forma incondicional, nos quieren y nos aceptan tal y como somos.

Finalmente,

Un niño necesita que su madre y su padre le demuestren su amor día a día, que ambos progenitores sean un ejemplo a seguir en cada ámbito de su vida. Ellos observan cada palabra que decimos, cada paso que damos y cada acto que hacemos creyendo que es lo mejor, haciendo en nosotros querer ser mejores personas.

Dicho esto, por hoy me despido, con ganas de celebrar San Valentín con mis dos amores: mi hijo y mi pareja. Como venimos ya haciéndolo tres años.

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